Soy profesor de Medio Oriente de la Universidad Iberoamericana; ex alumno de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM; totalmente desconfiado del sistema electoral mexicano y desde que asistí a la conferencia de Peña Nieto en la IBERO, he leido muchos artículos, comentarios, opiniones. Después de meditar y pensar al respecto, me atrevo a escribir lo que he aprendido en estos días tan polémicos.
Aprendiendo en la Universidad Iberoamericana
¡Muera la Inteligencia!
Por: Francisco Martín Moreno
@fmartinmoreno
En el petróleo nacionalizado, ¡ni un paso atrás!, bueno, bien, pero tampoco ¡un paso adelante…! ¡Ah, mecsicanous…!
Argentina y la cultura de las estampitas
Otro ingrediente del éxito populista es la afición milagrera de las masas supersticiosas - ¿usted y yo, incluidos?-, que cifran sus anhelos de revancha en la estampita del ídolo.
¡Que no venga el Papa!
Es un grito de guerra que resuena, calladito o no tanto, entre mexicanos de diversas extracciones. Pululan en las redes sociales y periódicos, grupos y columnas que levantan la voz con este grito: ¡que no venga el Papa! Luego van desgranando argumentos de diverso tipo; algunos interesantes, otros de plano ridículos. Vamos a hablar un poco de todos ellos, aunque, desde luego, ni los he leído todos, ni a todos los conozco. No soy teólogo, pero sí soy Católico, como declara ser más del 85 por ciento de los mexicanos en el último censo del INEGI. Veamos:
Gracias al PRI
Cada vez que Beatriz Paredes Rangel abre la boca es para vanagloriarse de lo que el PRI ha hecho por México. Gracias al PRI hay estabilidad política, dice. Gracias al PRI no hay polarización, insiste.
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